Investigación para el cambio
Hemos señalado la importancia de investigar en educación, pues de los procesos de creación, indagación, reflexión y revisión que promueve el acto de investigar, surgen las mejoras y soluciones a los retos que se encuentra le proceso de enseñanza-aprendizaje. De ahí que se reestructuran los objetivos de la educación, los contenido, los métodos y los medios que se imparten, además de la organización educativa (Hashimoto, 2013).
En el momento de empezar nuestra reflexión sobre innovación educativa (ver Innovar ¿por qué?) nos hemos dado cuenta de la importancia que adquiere la inducción a la actitud crítica y reflexiva del docente, a revisar las contradicciones que detecta en el sistema educativo, o a actualizarse para comprender mejor los procesos educativos y conocer de forma profunda la educación y, en definitiva, resolver las necesidades intelectuales y materiales de los alumnos y docentes (Vital, 2015). Todos ellos son objetivos que persigue la innovación educativa y que evidencian la importancia de que el docente tome una actitud investigadora constante.
Para lograr llevar a cabo la investigación de forma eficaz es necesario comprometerse con un proceso sistemático y organizado alineado con los objetivos últimos del proceso. Nos han interesado especialmente los métodos de investigación cualitativa por su interés en comprender la realidad social de forma holística y por su posicionamiento crítico hacia la subjetividad humana, además de su utilidad para construir nuevos marcos teóricos (Ugalde y Balbastre, 2013). Nos ayuda, al fin y al cabo, a abordar la cuestión principal que estamos explorando en nuestro porfolio, el cambio social.
Investigación-acción
Precisamente por la centralidad en la transformación social nos interesan las metodologías para el cambio como la Investigación-acción. Esta metodología definida por Kurt Lewin y actualizada por otros autores como Elliot o Adelman, y ha creado nuevo interés en los últimos años. Parte de un proceso de búsqueda realizado por los participantes de una situación social concreta para mejorar la práctica educativa y el contexto en el que se da (Borroto y Aneiros, 2002). El proceso de investigación-acción establece cuatro momentos o fases: planeamiento, acción, observación y reflexión (Bisquerra-Alzina, 2014).| Proceso de investigación-acción. Fuente: elaboración propia. |
La investigación-acción pretende plantear problemas, comprender el mundo a través de cambios y del aprendizaje sobre esos cambios. No se trata de investigar la forma de solucionar problemas, sino una práctica colectiva de revisión de las cuestiones relevantes para los participantes de una determinada situación.
La investigación-acción debe ser, pues, participativa, democrática y orientada al cambio social. Estas características encajan con nuestra forma de entender la innovación educativa y de abordar la necesaria investigación que requiere toda innovación. Esto es especialmente importante en el área de FOL, en la que el alumnado se sumerge en el aprendizaje de los principales mecanismos que interferirán en su futura carrera profesional. Comprender e indagar sobre realidades complejas y sobre sus propios procesos de trabajo en colaboración con los demás para transitar los retos de aprendizaje-enseñanza no sólo resulta clave para el docente, sino especialmente relevante para los estudiantes y, en definitiva, para toda la comunidad educativa.
Bisquerra-Alzina, R. (coord.) (2014). Metodología de la investigación educativa (4.a ed.). La Muralla.
Borroto, R. Y Aneiros, R. (2002). Resumen y versión de Kemmis, S (1992) Accion research para Escuela Nacional de Salud Pública.
Vital, M (2015) La investigación en los procesos de enseñanza aprendizaje. Vida científica, 3 (6). Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
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